Instrumentación, Monitoreo y Calidad de Aire
Detectores de Fugas
Recupere hasta 30 % de capacidad perdida: una fuga de 2 mm cuesta $4,3 millones al año.
Una fuga no suena hasta que ya es grande
Las fugas de aire comprimido no producen ruido audible hasta que superan los 10 mm. Se desarrollan poco a poco y pasan meses inadvertidas mientras el compresor trabaja sobrecargado para compensarlas. Nadie las reporta porque nadie las percibe.
- No suenan por debajo de 10 mm
- Crecen gradualmente
- Meses sin detectar
En plantas sin un programa formal de gestión se pierde hasta el 30 % del aire comprimido producido.
Cuatro costos, no uno
La factura eléctrica es solo el primero. Los otros tres son más caros y más difíciles de atribuir a su causa real.
El más costoso de todos no aparece como gasto de energía sino como inversión: cuando la presión baja en los puntos de uso, la conclusión habitual es que falta capacidad de compresión. Y se compra.
Sobrecosto directo
El compresor opera más horas para mantener la presión y el consumo eléctrico sube entre 15 % y 30 % sin producir más. En una planta típica de 200 HP son entre $15 y $45 millones al año.
Desgaste acelerado
Los ciclos de carga se vuelven más frecuentes: la vida útil del compresor cae entre 30 % y 40 %, los mantenimientos se adelantan y el reemplazo llega antes de tiempo.
Falsa falta de capacidad
La presión baja en los puntos de uso se lee como capacidad insuficiente y se compra un compresor adicional. Son entre $150 y $300 millones evitables.
Emisiones y certificaciones
Un 30 % más de emisiones de CO₂, metas de ISO 50001 incumplidas y certificaciones energéticas comprometidas.
Oír lo que el oído no oye
Tecnología ultrasónica
Cuando el aire escapa genera turbulencia, y esa turbulencia produce ondas ultrasónicas de 20 a 100 kHz. El detector capta esa banda, que está por encima de lo que percibe el oído humano.
Funciona con la planta operando
La detección es independiente del nivel de ruido ambiental, así que no hay que parar la producción ni esperar al turno de la noche.
Localización direccional
La captación es direccional, de modo que no solo dice que hay una fuga: dice dónde. Detecta incluso las más pequeñas.
Dos equipos, dos niveles de exigencia
Uno para encontrar fugas; otro para documentarlas y gestionarlas como programa.
S530 · detector ultrasónico
Cuando el gas se escapa por tuberías o depósitos genera un sonido ultrasónico que el S530 detecta incluso a varios metros. En sistemas sin presurizar puede usarse un generador de tonos ultrasónicos cuyo sonido atraviese las aberturas pequeñas.
Puntero láser
Para señalar con precisión el punto exacto de la fuga.
Sensor de 20 a 100 kHz
Ajustable en 10 niveles, con auriculares de aislamiento acústico y batería de larga duración. IP30.
Sirve para cualquier gas
Aire comprimido, refrigerantes y gases en general. También para probar el aislamiento de puertas y ventanas.
S531 · detector ultrasónico inteligente
Detecta fugas en sistemas de aire y gas comprimido de forma rápida y a distancia, pero sobre todo las documenta: está pensado para sostener un programa de gestión de fugas, no para una revisión suelta.
Cámara de 5 megapíxeles
Fotografía cada fuga para dejar registro visual de dónde estaba.
Pantalla táctil y GPS
Grabación de voz con capacidad para 500 registros y conexión inalámbrica con los auriculares. Batería de hasta 8 horas.
Integración con software LMS
Vuelca los hallazgos en el sistema de gestión de fugas para auditorías energéticas profesionales.
El último metro de la línea
El equipo se entrega con extensión tubular y con auriculares de aislamiento acústico, para que solo se oiga la señal de la fuga.
Dónde pesa más
Manufactura en general
Automotriz
Alimentos y bebidas
Farmacéutica
Textil
Son los sectores donde el aire comprimido trabaja de forma continua, y donde una fuga sigue costando cuando termina el turno.
Otros grupos de la familia
Medidores de Flujo
Detectores de Fugas
Está viendo esta fichaMedidores de Punto de Rocío
04Calidad de Aire
¿Cuándo fue la última revisión de fugas?
Si la respuesta es "no sabría decirle", ese es el dato. Una revisión ultrasónica se hace con la planta operando y deja una lista de puntos con su ubicación; a partir de ahí se calcula qué cuesta cada uno y en qué orden conviene atenderlos.